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18/07/2018
El valor en la toma de decisiones
 
Han sido muchas, tal vez demasiadas, las ocasiones en las que he tenido que escuchar frases del tipo: no es un buen momento para mí, ahora no me siento preparada para comenzar algo así, necesito tiempo para estar segura de mis sentimientos y lo que quiero. Son formas de aplazar una decisión, queriendo creer que el tiempo nos dará la claridad necesaria para tomarla con mayor seguridad pero, en la mayoría de los casos, una parte de nosotros es consciente de que no buscamos claridad, porque lo que nos falta es valor.

Y es que no se necesita mucho tiempo para saber si algo nos gusta o no. La atracción no suele basarse en un profundo conocimiento del sujeto en sí; suele bastar con unas breves interacciones para saber si nos atrae. Cuando hablamos de necesitar tiempo, estamos hablando de esperar a ver si surgen sentimientos que nos den el valor necesario para afrontar una mayor implicación, porque con la atracción que sentimos no nos basta.

¿Es posible que surjan sentimientos sin atracción previa? Según mis experiencias, si es posible, pero nada sencillo. He comprobado que con el tiempo, y una implicación que vaya aumentando gradualmente, los sentimientos pueden surgir, naciendo una atracción emocional y física basada en ellos. Pero este tipo de vínculos no son fáciles de mantener en el tiempo, al basarse en algo que, de algún modo, fue forzado.

Siempre digo que el amor no entiende de méritos. Por mucho que admiremos a una persona, o le atribuyamos características elogiables como bondad, inteligencia, honestidad, etc.; nada de esto nos asegura sentir una atracción plena (física, emocional e intelectual), que nos haga quererlo de la forma en la que se desea hacerlo.

Por todo esto, creo que deberíamos ser más conscientes de lo que queremos y de lo que no; de nuestras propias necesidades, y de aquello que no podemos entregar, sin sentirnos culpables por ello. Ser sinceros con nosotros mismos, y con los demás, es un gesto de valentía que siempre se agradece, y nos hace más sencillo el día a día. Dejando claro lo que no queremos para nosotros, nos será más fácil dar con lo que si queremos, sin cargar con remordimientos innecesarios que nos condicionen.

Pero si sientes algo y dudas entre intentarlo o no, recuerda que nunca se va a tener la certeza absoluta, y el “comenzar” será la única forma de saber si funcionará o no. Sentir y apostar por ello, también es ser valiente, independientemente de las dudas y miedos que se tengan. Salga bien o mal, haber tomado una decisión ya te ha hecho ganar.

 
 
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